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Los Trastornos del Espectro Autista (TEA) son trastornos del Neurodesarrollo, de diferentes etiologías y pronóstico variable. De inicio en la infancia (antes de los 3 años), caracterizado por alteraciones cualitativas en la interacción social, comunicación verbal y no verbal, creatividad y marcado repertorio de actividades e intereses restringidos. Más frecuente en niños (4/1) que en niñas, asociado en algunos casos a retraso mental y supone limitaciones en autonomía personal a lo largo de la vida.

Los TEA se manifiestan pronto en la vida: siempre antes de los tres años de edad; aunque, lamentablemente, muchas veces no son identificados hasta meses o años después. Los casos de menor grado de afectación o aquellos con niveles cognitivos normales o superiores a la media frecuentemente no se identifican hasta la edad escolar.

Las siguientes señales generales de alerta pueden indicar que su hijo está en riesgo de un trastorno del espectro autista. Si su hijo presenta alguno de los siguientes, por favor no demore en consultar con su pediatra o médico de familia. Para un diagnóstico para su hijo, debe de ser referido a un especialista para una evaluación más completa.

  • No balbucea, no hace gestos (señalar, decir adiós con la mano) a los 12 meses
  • No dice palabras sencillas a los 18 meses
  • No dice frases espontáneas de dos palabras (no ecolálicas) a los 24 meses
  • Cualquier pérdida en lenguaje o habilidad social
  • Retraso o ausencia del habla
  • No presta atención a las otras personas
  • No responde a las expresiones faciales o sentimientos de los demás: No tiene sonrisas  u    otras expresiones cálidas y de alegría a los 6 meses o a partir de esa edad.
  • Falta de juego simbólico, ausencia de imitación
  • No muestra interés por los niños de su edad
  • No respeta la reciprocidad en las actividades de “toma y dame”
  • Incapaz de compartir placer: intercambio de muestras de afecto
  • Alteración cualitativa en la comunicación no verbal
  • No señala objetos para dirigir la atención de otra persona
  • Falta de utilización social de la mirada
  • Falta de iniciativa en actividades o juego social
  • Estereotipias o manierismos de manos y dedos
  •  Reacciones inusuales o falta de reacción a estímulos sonoros

Caminando hacia el futuro…!

Existen estudios recientes de la Universidad de Florida  en EE.UU que han realizado un seguimiento estructurado de miles de niños de la población general, entre los que, como era de esperar, han aparecido casos que finalmente fueron diagnosticados de TEA. Al analizar retrospectivamente su presentación ha sido posible identificar los síntomas que presentaban los niños así cómo y cuándo aparecían (o desaparecían). Este tipo de investigaciones nos adentran en un futuro esperanzador, que nos va a permitir conocer cómo se despliegan los síntomas de estos trastornos, pero que ya aportan unas consideraciones valiosas:

  1. No todos los niños presentan todos los síntomas descritos como “clásicos”. Consecuentemente, la ausencia de cualquiera de ellos NO ES EXCLUYENTE del diagnóstico de TEA (error frecuentemente cometido por profesionales poco informados). El análisis de las frecuencias de los comportamientos entre los dos y los tres años muestra que un alto porcentaje de síntomas se manifiesta en la población de los dos años de edad, lo que apoyaría la decisión de establecer esta edad como clave para la detección temprana
  2. Por tanto, si se quieren seleccionar los síntomas más frecuentes en el período entre dos y tres años, además de insistir en que afrontamos un colectivo heterogéneo, en el que no todos presentan siempre todos los síntomas (incluso aquellos considerados históricamente como clásicos, como la ecolalia (repetir información de forma reciente o tardía) o el no levantar los brazos anticipando la interacción…) se pueden subrayar las siguientes cinco “red flags” o señales de alarma de TEA, que van a ir apareciendo consecutivamente en el desarrollo infantil y que son identificables en al menos el 80% de los niños de dos y tres años que reciben finalmente un diagnóstico formal de TEA:

1. No mirar de manera “normal” a la cara de los demás

2. No compartir el  interés o el placer con los demás

3. No mostrar respuesta al ser llamado por su nombre

4. No señalar con el dedo índice

5. No traer cosas para  “mostrarlas” a los demás

A pesar de ser muy deseable y necesaria la detección temprana, en la práctica resulta sumamente difícil y muy pocos niños con sospecha de  Autismo son derivados a servicios especializados antes de los tres años de edad.

Fuente: Dra. María Laura Braz M.

María Laura Braz M. se gradúa de Médico Cirujano en la Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado del Estado Lara en Venezuela en 2001. Finaliza su Postgrado en la Especialidad de Pediatría y Puericultura en 2005 en la Universidad Central de Venezuela en la Sede del Hospital J.M. de Los Ríos en Caracas y culmina en 2010 en el Instituto Venezolano del Seguro Social IVSS su especialización en Neuropediatría, realizando estos estudios en la Sede del Hospital Miguel Pérez Carreño de la ciudad capital.

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