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En mi caso, como creo que lo hacen muchas de las mamás de ésta época busqué referencias sobre el proceso y así me fui llenando de mucha información, mi hijo mayor que estaba cumpliendo 3 años y medio cuando comenzamos formalmente el camino para abandonar el pañal a finales del año pasado, dio antes algunas muestras de poder alcanzar este capítulo…

Mi príncipe tiene problemas de desarrollo, asiste desde un poco antes de cumplir sus dos años a terapias para mejorar las dificultades que tiene en el área social, del lenguaje y sensorial, por eso las especialistas que le apoyan fueron mi primera opción para consultar sobre el control de esfínteres, las maestras de su preescolar también me brindaron datos, mamás conocidas, redes sociales… al final tenía en mi casa mil calcomanías de cuanto muñequito hubiese y carita feliz existan, además de muchos modelos de interiores, un modelo de pocetica con música y una tapa que se adapta a los baños (de sus muñecos preferidos de Disney)… al principio dispuse un papel con escritos sobre las horas en las que le llevaba a su poceta, además de paños y mudas de ropa porque los accidentes pasan, sobre todo cuando inician este proceso…

Cuando mi hijo comenzó el maternal casi a sus dos años y medio demostraba algunas señales que me permitían saber cuándo quería hacer sus necesidades, pero no hablaba… así que no podía indicarme, me tocaba leer sus gestos y estar pendiente cuando se escondía o demostraba que estaba incómodo con el pañal, como me comentaron siempre que no les debemos forzar con este tema, estaba alerta pero no le molestaba… Le preguntaba a su maestra si le indicaba que le llevaran al baño pero no lo hacía, así que me dije que todavía faltaba y decidí esperar para los meses siguientes a ver los progresos que él podía tener.

Luego al momento de iniciar su primer nivel de preescolar hace 4 meses atrás, en la primera reunión con su maestra, ella nos comentó que mi hijo era el único niño del salón que todavía seguía usando pañal, esto me inquietó un poco, pero igual acordamos que no queríamos forzar su momento para dejarlo… lo bueno es que mi hijo ya se estaba comunicando, todavía no habla como un niño de su edad, pero indudablemente, es un verdadero milagro los grandes progresos que tiene en cuanto al lenguaje, lo que me dejaba más tranquila porque ahora a su forma ya iba a poder avisar cuando quisiera que le cambiaran el pañal…

Algunas cosas les llevan más tiempo de lograr a unos niños que a otros, e igualmente podemos pensar que un niño demorará y resulta todo lo contrario. Ya para mediados de Diciembre del 2013 mi precioso lucero mayor había comenzando a dejar los pañales.

Una de las cosas que puedo decir me sirvió mucho, fue el apoyo de su papá, quien le llevaba al baño y le sirvió de modelaje, le decía que los niños usan interior y que él podía hacerlo cuando nos avisara que quería ir a la poceta. Mi hijo empezó a quererse quitar el pañal cuando se sentía húmedo, éste le molestaba y así comprendimos que nos estábamos acercando al momento tan esperado…

La paciencia también es algo vital en todo este proceso, a veces nos ponemos nerviosos o no deseamos esperar con ellos hasta que logran el cometido, podemos llegar hasta a reprender a nuestros hijos cuando se hacen sus necesidades encima… limpiar varias veces al día el piso o cambiarles no es fácil (más cuando tienes a otros bebés qué atender) pero eso es totalmente contraproducente y no ganamos nada transmitiéndoles nuestra angustia o frustración… debemos recordar que nuestros pequeños están conociendo su cuerpo, que no todos tienen el mismo ritmo de aprendizaje y que superar la etapa de los pañales les acerca más a un modo de independencia y es una señal que están creciendo, por eso tienen que sentirse preparados y sobre todo apoyados en sus padres y personas más cercanas involucradas en este paso que van a dar (abuelos, tíos, maestros…).

Algo que viene con este acontecimiento tan importante en la vida de nuestro hijo(a) y que normalmente no solemos pensar es la inmensa alegría que le embarga cuando logra ir al baño… es hermoso ver su carita cuando te dice: Mami ya hice!!! y solo con eso se nos borran los inconvenientes previos, nos llenamos de felicidad y la compartimos con él o ella, le expresamos lo orgullosos que nos hace y que está creciendo, a nuestro lado, que estamos allí…

Cada mamá tiene su experiencia, para unas seguro fue más fácil, para otras no ha sido sencillo, otras están en pleno proceso… lo importante es tratar de aprender de nuestros pequeños, entender sus necesidades y saber que tienen sus tiempos y éstos no tienen que ir a nuestros ritmos.

Mi hijo todavía no ha dejado el pañal de la noche (confieso que no se lo he querido quitar para prevenir), pero lleva ya varios días amaneciendo sequito, así que pronto también avanzaremos.

El tema de las logísticas para llevarle al baño en la calle, es como se puede decir «harina de otro costal», que necesitaría otra entrega… pero igual, con algunas complicaciones, las mamás y papás nos vamos acoplando, sobre todo nuestros hijos se van adaptando, aprendamos de su espíritu aventurero y despreocupado en algunas ocasiones, con el que asumen las situaciones que enfrentan… disfrutaremos con ellos y tendremos de seguro más anécdotas qué contar de la hermosa aventura de criar a nuestros chiquiticos…

Lislet de Ponte

ldeponte@mischiquiticos.com

Caracas. Venezuela

 

 

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