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Esta pregunta es recurrente cuando somos padres o trabajamos con niños, sobre todo cuando vemos algunos pequeños pegados a un libro mientras otros prefieren hacer cualquier actividad antes que leer.  No creemos que exista una receta secreta o poción mágica para incentivar a nuestros niños a leer, y menos en esta era dónde cada día hay más formas de entretenimiento que distraen la atención de los pequeños como los videojuegos, la televisión, Internet y mucho más. Sin embargo, estos elementos también pueden servirnos de aliados para acercar a los niños a la lectura, si los sabemos aprovechar. La creatividad y el entorno que les brindemos pueden ser nuestra varita mágica para hacer de nuestros pequeños unos lectores felices.

Hablamos de lectores felices porque la idea es que los niños encuentren en los libros y en las letras no solo la utilidad para la vida cotidiana, sino que también entiendan y vivan el placer que nos regala cada lectura. Es por esto y en función de esa percepción de la lectura, que pensamos en la etapa de iniciación de la lectura es cuando más empeño debemos poner por hacer de esa actividad un disfrute. No se aprende a leer de la noche a la mañana; podemos ayudar a los pequeños a sentirse seguros y relajados en cada pasito que den para hacerse lectores.

Otra de las cosas que debemos entender, es que este es un compromiso que no solo es de la escuela; es una actividad compartida que se logra con la ayuda del hogar, el cual se encarga de mostrar el acto lector como un evento satisfactorio y no solo como una asignación escolar. Pero ¿cómo puede saber un niño que un libro encierra un sin fin de historias que nos hacen felices? sólo viendo en su ambiente cotidiano adultos que disfrutan de leer, adultos que le leen en voz alta y que comparten con ellos momentos felices acompañados de un libro.

Pero como padres ¿Cómo podemos ayudar? ¿Cuál es esa varita mágica llamada entorno y creatividad?

La tarea de aprender a leer es una actividad que requiere constancia, así como cuando los niños empiezan a caminar y los hacemos dar sus primeros pasos para llegar hacía donde está mamá y obtener un abrazo, así también pasa con la lectura. Pero ¿cómo hacemos eso? ¿cómo podemos hacer en casa un ambiente propicio para estimular la lectura? Aquí algunos unos consejos:

* Crear un espacio de lectura en el hogar es una estrategia excelente para los pequeños, un lugar donde se puedan sentir cómodos, tengan sus libros aunque aun no los sepan leer y puedan compartir con sus padres de una historia.

* Disponer de al menos 20 minutos al día para sentarse a leerles un cuento y conversar sobre la historia, los dibujos o lo que la lectura les haya inspirado.

* Dar paseos a librerías y bibliotecas; dejemos que los niños escojan los libros que quieren leer o que les lean. Recordemos que son ellos los que están descubriendo el mundo de la lectura y que también deben descubrir qué clase de historias prefieren.

* Si sabemos que les gustan los dinosaurios o las princesas sorprendámoslos un día llevando a casa un libro sobre esos temas.

* Leámosles cuentos haciendo de ellos una experiencia entretenida, cambiemos la voz, hagamos muecas, usemos juguetes o instrumentos que nos ayuden a contar la historia, riámonos con ellos, dejemos que la creatividad nos lleve y disfrutemos.

* Si a veces hay que leer repetidas veces el mismo cuento no te aburras, disfruta y cambia partes de la historia o personajes a ver como reacciona tu peque.

Aprovechemos todo lo que tenemos para acercar a los más pequeños al mundo de las letras, que les abrirá un sin fin de posibilidades y los conducirá hacia un sano desarrollo haciéndolos lectores felices. Enseñemos desde el ejemplo lo que es el amor por la lectura.

Fuente: M.Sc. Maritza Valladares / Sombrero de Letras

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